abro los ojos
no sé que hora es
quizá ya haya pasado medio día
hace un rato, eran las cuatro
los días ya no transcurren como tales, transcurren como ratos,
un rato de sol, un rato de noche, un rato de sueño un rato de diversión
desde hace meses así se hacen los meses
por ratos
son el fruto de un granjero malvado que hace el tiempo fugaz
y se me acaba
bot hacia el baño
toco el piso con la punta del pie, quisiera ir sin rozar la superficie
toco el lavamanos, está frío
doy vuelta a la perilla
escucho cuando sube el agua hasta llegar al grifo
roza una gota solitaria
doce centímetros de aire
cae sobre la loza
resbala hacia un orificio
la sigue una tromba una cascada
comienza el ulular en la tubería de metal
tengo una canción de Calamaro en la cabeza, aparentemente sin sentido
... el tiempo es muy poco
me asomo a la ventana es el mate de la niebla sobre los rayos del sol
aunque el sol siempre es cuchillos
ruidos domésticos repetidos
voces familiares
afuera se hace el mundo
que fácil es estar en una habitación oscura
parpadeó incesante, inalo, exalo, respiro
miro a la derecha y a la izquierda
doy un paso al frente
vengo al escritorio
hay una docena de libros
ninguno lo termino
Nietzsche, Marx, Engels, Cervantes, Miller, Anais el clérigo errabumdo y una antología de poesía latinoamericana
no leo nada, no termino nada
no puedo esperar a que la máquina encienda,
tomo mi pequeña libreta y comienzo a describir
el sonido del agua cayendo
cuando iba por una calle de la ciudad, me decía a mi mismo que la literatura todo lo envuelve,
está alrededor, pero hay que aprender a entenderla, hay que buscarla, hay que verla
de un muro, de una hoja, de un pájaro, o de un sentimiento, se puede escribir una novela, en caso de que no,
la culpa no será del objeto, sino del sujeto que se dice escritor, y eso es lo que trato de hacer yo
tinta y papel, bits y bytes para escribir sobre una página vacía
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