aunque lo sigo siendo, y tal vez por eso las mariposas siguen pasando
sigo pensando en ella
no sé que tengo que ver yo con la madre de ella, porque de fijo no está hablando de la mía, me levanto como puedo, como hago siempre.
la vieja queda en media calle, hasta se baja del gajo, no para ver si me ha pasado algo, sino darse cuenta que le arruge la trompa, por dicha no me golpeó en mi pie malo
la dejo gritando sola, que a mi no me joda la vida
detrás de la iglesia, paso enfrente de la entrada, redoblan las campanas, detrás de un árbol por la pileta hay un compa de pie luchando por encender un puro, pero el viento no lo deja, salado, en otro momento me abría detenido a pedirle una jalada, pero hoy no, sigo recto hasta mi cueva, me encierro en el cuarto, entra la luz y lucho por domir
en mi sueño otra vez están las alas de bordes negros y anaranjado
los rayos del sol penetran y se reflejan en sus hondas,
la sensación del agua fría tocándo la piel
la sangre fluyendo mas rapido
el corazon palpitando mas fuerte
vida
no pienso en nada más, me dejo llevar por esto un rato, cuando me canso de dar brazadas me salgo, me seco y regreso
duermo un hora, que necesito
despierto
luego escribo todo esto
el atardecer se refleja rojo sobre una pared, le quedan veinte minutos tengo que salir a verlo
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